Julia Tribes M.
¡Somos jardineras, es nuestra esencia y ni siquiera los años podrán cambiarle el color a nuestro verde corazón!
Creemos el mundo nuevo que nuestra tierra necesita, hagamos el esfuerzo de cambiar, primero nosotros mismos y luego a los demás. Estamos viviendo tiempos muy difíciles y violentos, las personas ante un mínimo acto, se convierten en monstruos vengadores, ciegos ante la ira y el rencor. Hagamos que nuestro corazón verde, además de plantas, cultive sonrisas. Por favor, hagan la prueba en cualquier momento, ya sea al entrar a un negocio, al subir a un medio de locomoción, al subir a un ascensor, en fin, en cualquier lugar donde te enfrentes a una o más personas de cara agria y ceño fruncido, SALUDA Y, SOBRE TODO, ¡SONRIE! Veras el milagro que ello produce y reconocerás lo fácil, sencillo y barato que resulta mejorar el mundo.
Y como estoy inspirada en el amor que estas fechas aportan al mundo, voy a contarte la leyenda de una hermosa y común planta que todo el mundo tiene en su casa, la llaman Mala Madre, Lazo de Amor y varias cosas más, pero su nombre científico es: Chlorophytum comosum.
Cuenta la historia que muchos, muchos años atrás, en la época de castillos y caballeros, cuando la primavera comenzaba a asomarse, la princesa Oralis hija del rey Ian de Carvun y la reina Klarion, caminaba por los jardines del palacio cuando se encontró con Phylip, el hijo menor del jardinero. Inmediatamente simpatizaron y comenzaron una linda amistad.
Los paseos de la princesa al jardín y al bosque y sus encuentros con Phylip se hicieron cada vez mas frecuentes, hasta que se dieron cuenta de que se habían enamorado perdidamente.
El joven Phylip tomo coraje y a pesar de los consejos de sus padres que le decían que debía alejarse de la princesa, fue a hablar con el rey Ian para pedirle la mano de Oralis.
El rey enfureció ya que no entendía como un joven tan humilde había tenido la insolencia de pedir la mano de su hija en matrimonio, ordeno a sus guardias que encarcelaran al muchacho en la torre del castillo hasta que su hija se olvidara de el y se casara con un príncipe digno de su extirpe.
Llena de tristeza, la princesa Oralis, lejos de olvidarse de Phylip, siguió visitando los jardines del palacio y el bosque a diario. Una mañana, en una vasija, coloco tierra del bosque donde habían pasado junto a su enamorado, los mas dulces y hermosos momentos. Planto un esqueje de una planta silvestre que a los dos les gustaba y cerrando los ojos, pidió un deseo a los dioses: que la unieran nuevamente a su amado.
Cuando Phylip recibió el regalo, supo que era de Oralis y ayudado por el guardia, cuido de la planta. Dicen que la planta, alimentada por el espíritu del amor de los jóvenes, extendió sus hojas y largó fuertes guías, que sirvieron al joven para escapar de su prisión. Dice la leyenda, que juntos huyeron a un lugar lejano y fueron inmensamente felices.
Cuentan que el guardia llamo Lazo de Amor a la planta y desde entonces, cuando hay un corazón herido por amor, este se sanara plantando y cuidando un esqueje de esta planta.
Y si resulta…..?
Queridos corazones verdes, el Club de jardines de Pirque les desea a todos y cada uno de ustedes, las mejores y mas felices fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Regalen mucho amor y sonrisas y verán cómo el mundo mejora.
Consultas a jardines.club@gmail.com



