Como gestores en la organización y materialización del evento cabe destacar a un grupo de vecinos de Pirque amantes de la música clásica, a la Municipalidad de Pirque , a la Universidad Católica y a la Academia Internacional de Música Portillo y Vibra Clásica.
El ciclo se inició con un bello relato sobre la vida y obra de Gustav Mahler, que permitió comprender las preguntas y desvelos de este atormentado compositor, acompañado de sus más famosas canciones .En esta ocasión el escenario fue la capilla del Centro y sus patios alrededores, en el que se instalaron los numerosos asistentes .
Al siguiente día, y a la sombra de un centenario quillay, el ciclo continuó con el Ensamble Canelle y la música de Carrasco y Revueltas, compositores mexicanos contemporáneos para finalizar con el cuarteto en sol menor opus10 de De Debussy. Fue el momento de las cuerdas para transportarse y sumergirse en sueños y fábulas.
Para culminar el ciclo, la gran casona del Centro de Extensión abrió su patio central con su estética y armonía para acoger al conjunto del Ensamble Luna, que interpretó música y canto de compositores chilenos, temas de guitarra de Albéniz y Tárrega y cerrar con la emoción de Piazolla.
Un hecho excepcional fue para los pequeños músicos de Pirque que tuvieron un espacio privilegiado para recibir clases de instrumentos impartidas por los músicos integrantes de cada conjunto. Por último, con generosidad, Vibra Clásica, más allá de las clases, invitó a los pequeños músicos de las orquestas de Pirque a conocer el Festival Internacional de Portillo y asistir al concierto de cierre del Festival en la nueva Sala Sinfónica de la Universidad de Chile.
Al cierre del último concierto y con un lindo ramo de flores, se rindió un merecido homenaje a Lillyan Jara, quien fuera directora de los memorables conciertos Rosita Renard que se realizaban en el palacio de Las Majadas .
Los aplausos finales expresaban emoción, agradecimiento y expectativa de mantener estos espacios para la música en Pirque.



