Por Amanda Contreras Morales
En tiempos de vacaciones y rutas abiertas, hay historias que invitan a mirar el viaje desde otro lugar. No como una pausa breve, sino como una forma de vida. Así llegaron Sergio Alonso y Cristel Delgado a Pirque: casi por casualidad, siguiendo vínculos humanos más que mapas turísticos, en medio de una travesía que comenzó en Europa y hoy los tiene recorriendo Sudamérica a bordo de un camión que es, al mismo tiempo, transporte y hogar.
De una vida convencional a la ruta
Sergio y Cristel vivían en Madrid, con trabajos estables y una rutina que, aunque cómoda, empezó a sentirse limitada. “Nosotros teníamos una vida muy convencional, trabajábamos, teníamos nuestra casa y llevábamos una vida muy al uso de una gran ciudad”, cuentan. Como muchos, viajaban en vacaciones, por períodos cortos, hasta que algo cambió.
El cierre de la empresa donde Cristel trabajó durante once años fue el empujón final. “Fue como el detonante, el empujoncito que nos hacía falta”, recuerda Sergio. La pregunta fue inevitable: “Y ahora, ¿qué hacemos?”. La respuesta fue dejarlo todo y salir a recorrer el mundo juntos.
Un camión, una casa y el viaje
Para un viaje largo necesitaban algo más que una mochila. Eligieron un camión 4×4, diseñado y construido por ellos mismos en solo tres meses. “El camión lo montamos nosotros, lo hicimos todo en tres meses”, explican. Querían autonomía, llegar a cualquier lugar y vivir con comodidad.
Salieron en septiembre de 2024. Enviaron el camión desde Alemania a Uruguay, bajaron hasta Ushuaia y desde ahí comenzaron a recorrer Argentina y Chile. “Una de las cosas buenas de viajar así es que te permite viajar más lento”, dice Sergio. “No es como intentar ver un país entero en tres semanas”.
El viaje les ha permitido conocer paisajes, climas extremos y, sobre todo, personas. “Si te quedas una semana o diez días en un lugar, conoces más a la gente y al sitio”, reflexionan.
Pirque: un oasis inesperado
El paso por Pirque no estaba en los planes. “No era un objetivo llegar a Pirque, el camino nos fue llevando”, cuentan. Todo comenzó con una amistad hecha en Cochrane, a miles de kilómetros de distancia. Alfonso, hijo de una familia pircana, les ofreció ayuda para dejar el camión mientras viajaban a España a ver a su familia.
Lo que sería solo una parada técnica se transformó en una estadía memorable. “Nos acogieron superbien, nos abrieron las puertas de su casa y estamos superagradecidos”, recuerdan. Conocieron viñas, recorrieron la comuna y vivieron una hospitalidad que no olvidarán.
Sergio lo resume así: “Es difícil encontrar un lugar como Pirque tan cerca de una gran ciudad. Es como un oasis, un lugar de campo, de naturaleza, al lado de Santiago”.
Vacaciones, libertad y otra forma de vivir
En plena temporada estival, su historia conecta con quienes sueñan con viajar distinto. Para ellos, el mayor aprendizaje ha sido vivir con menos y ganar libertad. “Aprendes a vivir con menos, te das cuenta de que no necesitas tantas cosas”, cuenta Cristel. “Lo que te da este estilo de vida es libertad”.
No idealizan el camino: viajar también implica trabajo, responsabilidad y equilibrio. “Si quieres viajar bien y conocer los lugares en profundidad, también hay que trabajar”, dicen. Parte de su sustento proviene del arriendo de sus departamentos en Madrid y del trabajo en redes sociales, donde comparten su experiencia y colaboran con marcas locales.
Un mensaje para quienes sueñan con viajar
Para cerrar, dejan un mensaje simple y potente, ideal para tiempos de vacaciones: “Si quieres algo, ve por ello, da un paso, aunque sea pequeño”. Y agregan una invitación especial a los lectores chilenos: “Chile tiene una diversidad enorme. Si quieres viajar, empieza por lo que tienes en casa”.
Porque a veces, como les pasó a ellos, el mejor destino aparece sin buscarlo. Y Pirque, en su ruta, fue uno de esos lugares



