Por Amanda Contreras Morales
Un espacio con sentido
Erna se presenta con sencillez y claridad, como alguien que entiende su oficio más allá de lo estético. “Soy Erna, estilista de vocación y corazón. Llevo muchos años dedicada a este oficio que para mí va mucho más allá del cabello: es escuchar, acompañar y hacer sentir bien a las personas”. Esa mirada es la que dio origen a Aramesh, un lugar pensado no solo para embellecer, sino también para acoger.
“Aramesh no es solo un salón de belleza, es un espacio creado con cariño, donde cada persona es recibida con respeto y cercanía”. El nombre, explica, representa “armonía, cuidado y equilibrio”, valores que busca transmitir en cada atención.
Llegar a Pirque
La decisión de instalarse en la comuna no fue al azar. Pirque le recordó profundamente al lugar donde ella creció, por su identidad y su vida de barrio. “Pirque me atrajo por su identidad de una hermosa comuna muy similar donde yo crecí desde niña, por su gente cercana y su tranquilidad. Sentí que era el lugar correcto para desarrollar mi trabajo de una manera más humana y personalizada”.
Los inicios no fueron fáciles. “Los primeros años fueron de mucho esfuerzo, aprendizaje y perseverancia. Partí de a poco, ganándome la confianza de las vecinas y vecinos, y gracias al boca a boca Aramesh fue creciendo con el apoyo de la comunidad”.
Más que clientas, vínculos
Con el paso del tiempo, Aramesh se fue transformando en un lugar de encuentro. La relación con sus clientas y clientes se volvió cercana, casi familiar. “La relación es muy cercana y sincera. Con muchas clientas ya no solo compartimos un corte o un color, sino también conversaciones, historias de vida y confianza mutua”.
Hay gestos que para Erna resumen todo ese camino: “Hay clientas que me acompañan desde el primer día y hoy vienen con sus hijas, eso para mí es una muestra enorme de cariño y fidelidad”.
Oficio, aprendizaje y proyección
Mirando hacia atrás, el orgullo está en no haber perdido la esencia. “Me siento orgullosa de haber construido Aramesh con constancia y amor, sin perder mi esencia”. El oficio, dice, le ha enseñado “paciencia, empatía” y a comprender que cada persona llega con su propia historia.
La peluquería también ha cambiado con los años, y Aramesh ha sabido adaptarse sin perder su sello. “Hoy las personas buscan verse bien, pero también sentirse cómodas y naturales”, cuenta, destacando la importancia de una atención consciente y personalizada.
Pensando en el futuro, su deseo es claro y coherente con todo el camino recorrido: “Mi sueño es seguir creciendo de manera tranquila y sostenible, manteniendo la cercanía que caracteriza a Aramesh”. Y el mensaje final es de gratitud profunda: “Aramesh existe gracias a ustedes, y mi compromiso es seguir entregando lo mejor de mí en cada atención”.



